Conciertos sustentables

A los colaboradores de este blog nos encanta ir a conciertos y con seguridad también a ustedes, nuestros queridos lectores. Aunque a veces existan fallas en el sonido o el espectáculo visual, la multitud no nos deje llegar al frente o las interpretaciones no se escuchen como en el disco, nada se compara con la emoción y adrenalina que se siente al unirse a miles de voces para entonar la canción favorita.

Como decía una canción infantil de mis tiempos, en la que un extraterrestre habla de lo que más le gusta de la Tierra, la música es lo mejor de este planeta; sin embargo, y para sumar a las innumerables tragedias humanas, la música y la forma en que la disfrutamos también están propiciando la destrucción de nuestro hábitat.

¿Han pensado en la cantidad de contaminantes y basura que se generan por la celebración de un solo concierto? Las cifras podrían medirse en toneladas. Y es que todas las actividades relacionadas con la organización y presentación del evento, desde la impresión de los boletos o la renta de aviones privados para trasladar a los intérpretes, hasta la venta de alimentos y bebidas el día del concierto, producen desechos o emisiones de contaminantes.

A lo anterior hay que agregar el impacto ambiental causado por cada asistente. Debido a la ineficiencia del transporte público y a la falta de rutas nocturnas, muchas de las personas que asisten a eventos masivos en países como México hacen uso de sus autos, porque de lo contrario no tendrán cómo regresar a casa en la noche. Lo anterior provoca tremendos embotellamientos en los alrededores de los centros de espectáculos, lo que a su vez incrementa las emisiones de carbono a la atmósfera.

También hemos de mencionar a los fans que, cobijados por la euforia, lanzan sus vasos y botellas al cielo, sin considerar dónde o sobre quién caerán, en vez de colocarlos en los contenedores instalados para desecharlos. Y ya entrados en detalles, podemos encontrar muchas otras fuentes de contaminación, como la generada por los servicios que se les brindan a los artistas o por las luces y efectos especiales del espectáculo.

Vistos desde una perspectiva ecológica, los conciertos ya no son tan fascinantes. De hecho, estas reflexiones dan pie a cuestionar la pertinencia de seguir organizando tales eventos, cuando nuestro principal objetivo debería ser la reducción del daño ambiental.

lollapalooza

Preocupada por estas cuestiones y sin duda también por la conservación de su negocio, la empresa Lotus, organizadora de festivales como Lollapalooza, ha desarrollado un modelo de organización enfocado en reducir la generación de contaminantes e impulsar prácticas de cuidado ambiental.

Durante la pasada edición de Lollapalooza, Lotus se fijó las metas de reciclar 90 mil botellas de plástico y 110 mil latas. También invitó a los asistentes a usar medios de transporte como la bicicleta, a compartir sus automóviles y a usar el transporte público para trasladarse al evento. De esta forma se buscaba reducir las emisiones de carbono.

Finalmente, Lotus estableció un convenio con la empresa proveedora de energía hidráulica, Pacific Hydro, por medio del cual adquirió bonos de carbono que neutralizaran su huella ambiental. De esta forma, Lotus hace que sus eventos sean más amigables con el ambiente y Pacific Hydro promueve el uso de energías renovables.

Ojalá que muchas otras empresas en la industria del espectáculo se sumen a iniciativas como éstas, para que así la música no sólo sea lo mejor del planeta, sino también lo que más lo beneficia.